La zapatilla no lo es todo

No elijas una zapatilla running solo por su "look"

En i-Run, en cuanto que especialistas en la venta de zapatillas deportivas, nos apasionamos con cada nuevo lanzamiento, la presentación de una tecnología novedosa e incluso con un nuevo color de una colección limitada. Aunque es importante que nos guste el look de una deportiva, este no debería ser un criterio fundamental ¡No sería muy inteligente lesionarse solo porque nos guste mucho un modelo detrminado!

Lo mismo ocurre con una nueva tecnología. Aunque sus virtudes ya hayan sido probadas, lo primero que tienes que asegurarte es que dicha tecnología se adapta a tu perfil y objetivos. Tal como explicábamos en el artículo: ¿Necesitas un par de zapatillas con placa de carbono?, algunas tecnologías te permiten ganar algunos segundos o minutos en una carrera, pero existen otras maneras de mejorar tu rendimiento. Tienes que tener presente que el rendimiento depende ante todo de ti mismo.

¿Y si antes de elegir una zapatilla para compensar nuestros déficits intentáramos trabajar nuestras carencias?

Mejora tu estabilidad

Si tienes un problema de estabilidad, es posible que el origen se encuentre en anteriores lesiones. Seguramente habrás intentado compensar este "déficit" buscando zapatillas que te ofrezcan una buena sujeción, ¿pero no sería interesante primero reforzar tus apoyos? 

Primero que todo consulta a tu fisioterapeuta y pídele consejo. Para reforzar tus apoyos necesitas reforzar todos los músculos que contribuyen a la estabilidad, fundamentalmente la parte inferior de las piernas: las pantorrillas (puedes hacer sesiones de cuestas y escaleras, los músculos peroneos o fibulares (plancha, la silla, apoyo con un pie, desplazamientos laterales, etc)

Trabajar el sistema propioceptivo para prevenir las lesiones

La propiocepción, según la Enciclopedia de la Neurociencia, es el "sentido que nos permite percibir la ubicación, el movimiento y la acción de las diferentes partes del cuerpo. Abarca un conjunto de sensaciones que incluyen la percepción de la posición y el movimiento de las articulaciones, la fuerza muscular y el esfuerzo"

Para trabajar la propiocepción y mejorar la coordinación puedes realizar ejercicios específicos, utilizando superficies irregulares como un bosu, una pelota sueca (fitball), una tabla de equilibrio o un cojín para crear una cierta inestabilidad que te permita trabajar el equilibrio. No obstante, puedes ejercitarte sin necesidad de recurrir a estos materiales: puedes, por ejemplo, hacer el ejercicio de la pata coja.

Esto no quiere decir que una zapatilla de trail running con una buena suela con tacos que ofrezca un buen agarre no tienen ninguna utilidad, todo lo contrario. Un buen apoyo que te permita permanecer bien conectado al suelo combinado con una suela específica te asegurará un mayor control en los descensos. 

Aprende o mejora tu técnica de carrera

La revolución de la placa de carbono en las zapatillas de running ha llegado para quedarse, ¿pero si antes de buscar ganar algunos segundos gracias a una tecnología perfeccionáramos nuestra técnica de carrera? 

Una pisada con más cadencia tiene menos rebote y permite hacer una mayor economía de carrera y, por lo tanto, contribuye a una mayor resistencia. Un apoyo con el mediopié evita las lesiones y favorece un contacto con el suelo más corto.

En el trail running, un aterrizaje con el talón puede acentuar los riesgos de esguinces. En tus sesiones de running en asfalto, una pisada más fluida contribuye a una propulsión más dinámica.

Conclusión

Una vez que hayamos trabajado nuestros "déficits" o carencias siguiendo los consejos de un fisioterapeuta o un podólogo y que ya hayamos realizado una prueba postural, será el momento de elegir una zapatilla deportiva que responda a nuestra práctica y necesidades. 

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